Deja tu mensaje comentando tu caso y a la brevedad te responderé.
¿No encuentras un horario disponible? Escríbeme para coordinarlo.
También recuerda que puedes agendar una llamada gratuita de 10 min. para aclarar todas tus dudas.
Si hiciste antibiótico y dieta, notaste algo de mejoría y aun así sigues hinchada, no es que no tengas solución. Suele significar que falta una pieza. Te explico cuáles son las que más encuentro en consulta.
«El aparato digestivo siempre fue mi punto débil.» «Los días de nervios lo notaba en la barriga.» «Hace unos años empeoró todo.» «Me hicieron un test, me dieron antibiótico y una dieta, y mejoré. Pero nunca del todo.»
Escucho esta historia casi a diario en consulta, con distintas palabras pero casi siempre en este orden. Si te reconoces en ella, este artículo es para ti.
Que el tratamiento te haya ayudado un poco no significa que haya fallado, ni que tu caso no tenga arreglo. Significa que trató una parte del problema.
La hinchazón, los gases o los cambios de ritmo intestinal rara vez tienen una sola causa. Pueden convivir una alteración de la microbiota, un intestino más sensible, una forma de comer que hace tragar mucho aire, una época de estrés que no termina y una dieta cada vez más pequeña. Si solo se trabaja una de esas piezas, lo esperable es justo lo que te pasó: mejorar, pero no del todo.
El test de aliento es una herramienta útil y la uso. Pero conviene saber qué mide: los gases que producen las bacterias al fermentar un azúcar que tomas durante la prueba. Es una medida indirecta, y su resultado depende de cómo se preparó la prueba, de la velocidad de tu tránsito intestinal y de cómo se interpreta.
Por eso su precisión es limitada, y un resultado en el límite («algo de hidrógeno») no confirma ni descarta casi nada por sí solo. Las sociedades científicas españolas de neurogastroenterología y de patología digestiva han advertido de los errores frecuentes al interpretarlo.
Mi criterio es sencillo: el test es una pieza más, no el diagnóstico completo. Lo reviso junto a tus síntomas, tu historia y el resto de tus estudios. (Si quieres entender qué es el SIBO, te lo explico en este artículo → enlace al artículo de SIBO.)
Estas son las que más encuentro cuando una paciente llega después de un tratamiento que funcionó a medias.
Es una de mis primeras preguntas. Detrás del «hace unos años empeoró» encuentro de todo: una época de dietas muy restrictivas, una relación difícil con la comida, un duelo, un viaje, una etapa de mucha carga.
No es un detalle anecdótico. El intestino y el sistema nervioso están en comunicación constante a través del eje intestino-cerebro, y el sistema que regula la respuesta al estrés puede cambiar la sensibilidad del intestino y su ritmo. Entender qué encendió los síntomas ayuda a saber qué hay que trabajar.
Comer rápido, masticar poco o comer hablando se asocia a tragar más aire. Ese aire no aparece en ningún test, pero se nota: en los eructos, en la sensación de estómago lleno, y puede sumar a la hinchazón.
Respirar por la boca, respirar muy arriba (en el pecho) o pasar muchas horas encorvada son patrones que veo muy a menudo en pacientes con hinchazón. La evidencia sobre esta relación todavía es limitada, así que te lo cuento como lo que es: una observación clínica que tengo siempre en cuenta al hacer el plan.
Muchas personas con distensión notan que la barriga «crece» a lo largo del día y que por la mañana ha vuelto a la normalidad. Los estudios muestran que, en muchos de estos casos, no hay mucho más gas de lo normal: lo que cambia es la respuesta del cuerpo. El diafragma, en lugar de relajarse, empuja hacia abajo, y la pared abdominal se relaja hacia fuera.
Se llama disinergia abdominofrénica, y buena parte de lo que sabemos sobre ella se ha investigado en hospitales de Barcelona. Lo importante es que tiene abordaje: en ensayos clínicos, el entrenamiento guiado de la respiración y de la musculatura abdominal ha reducido la distensión.
Cada dieta que no funciona del todo suele dejar algún alimento fuera para siempre. Así, muchas pacientes llegan comiendo cada vez menos cosas, con miedo a comer y sin haber resuelto el problema.
Por eso no hago dietas restrictivas. Cuando una herramienta como la alimentación baja en FODMAP tiene sentido, la uso de forma temporal y con reintroducción, porque el objetivo es ampliar tu alimentación, no estrecharla.
Una de las preguntas que más me hacen es: «¿Tengo que repetir el antibiótico?». A veces vuelve a estar indicado un tratamiento, y cuando lo está, lo indico. Pero lo que hago primero es identificar el eje principal que hay que trabajar en tu caso: puede ser el estrés, la forma de comer y de respirar, la postura, la microbiota, el tránsito intestinal… o varios a la vez.
Y sobre todo, te lo explico. Cuando entiendes qué está pasando en tu cuerpo, los cambios tienen sentido y es mucho más fácil sostenerlos.
Una paciente llega con un test de aliento casi normal, con algo de hidrógeno. Ya hizo tratamiento. Al hablar con ella aparece otra cosa: come muy rápido, respira por la boca y pasa el día con una postura encorvada.
En un caso así, el plan no empieza por otro antibiótico ni por quitar alimentos. Empieza por explicarle qué está pasando y trabajar cómo come, cómo respira y su postura, con apoyo de otros profesionales cuando hace falta (fisioterapia u otorrinolaringología, por ejemplo).
Perfil compuesto a partir de lo que veo en consulta. No corresponde a ninguna paciente concreta.
Hay síntomas que nunca deben atribuirse a un problema funcional sin estudiarlos. Si tienes alguno de estos, consulta cuanto antes con el profesional que puedas ver primero:
• Pérdida de peso que no buscabas.
• Sangre en las heces.
• Anemia.
• Fiebre.
• Dolor abdominal que te despierta por la noche.
La primera visita es larga y completa. No es una consulta para darte otra dieta: es para entender qué te pasa, por qué y desde cuándo.
• Tu síntoma y tu historia: cuándo empezó todo y qué estaba pasando en tu vida en ese momento.
• Tus estudios: test de aliento, analíticas, gastroscopias, colonoscopias, ecografías, estudios de heces. Si falta algo importante, te oriento. Pido lo que puede cambiar una decisión, no pruebas por rutina.
• Tu medicación y tus suplementos: reviso qué tomas y cómo. Muchas veces se trata de simplificar.
• Tus hábitos reales: horarios, trabajo, cómo comes, cómo respiras, cómo duermes.
• Una mirada desde la Medicina Tradicional China: el patrón de tu síntoma me ayuda a elegir alimentos, preparaciones y ritmos que te sienten mejor.
Después recibes un plan escrito, hecho para tu vida, y te explico cada pauta con su porqué.
Atiendo en consulta presencial en Barcelona y online, con el mismo nivel de detalle. Escuchar tu historia, revisar tus estudios y construir tu plan funciona igual de bien a distancia, así que puedes consultarme aunque vivas en otra ciudad o fuera de España.
No necesariamente. Primero reviso el que ya tienes: cómo se hizo, qué mostró y si encaja con tus síntomas. Solo pido una prueba nueva si su resultado puede cambiar lo que vamos a hacer.
No una dieta restrictiva. Tu plan parte de una alimentación variada y adaptada a lo que tu intestino tolera ahora. Si uso alguna restricción, es temporal y con reintroducción.
Todo lo que tengas: test de aliento, analíticas, informes de endoscopia o colonoscopia, ecografías, estudios de heces y la lista de medicamentos y suplementos que tomas o has tomado. Si la visita es online, me lo envías antes.
Sí. La primera visita online tiene el mismo nivel de detalle que la presencial, y adapto el plan a tu país, tus horarios y los alimentos que encuentras donde vives.
¿Te has reconocido en esta historia?
Reserva tu primera visita y trae tus estudios. Los miramos juntas y ordenamos las piezas.
Reservar primera visita · presencial en Barcelona u online
¿Tienes dudas antes de reservar? Llamada gratuita de 15 minutos
Pros and cons of breath testing for small intestinal bacterial overgrowth and intestinal methanogen overgrowth. Gastroenterol Hepatol (N Y). 2023;19(3). PMC10496284
Deja tu mensaje comentando tu caso y a la brevedad te responderé.
¿No encuentras un horario disponible? Escríbeme para coordinarlo.
También recuerda que puedes agendar una llamada gratuita de 10 min. para aclarar todas tus dudas.