Soy médica desde 2015. Nací en Bahía Blanca, Argentina, donde estudié Medicina en la universidad pública. Hice mi especialidad en Buenos Aires, en uno de los hospitales de referencia del país, tras quedar entre los primeros puestos del examen nacional de residencias. Ahí viví guardias de 48 horas a cargo de 40 pacientes, muchos de ellos críticos: cirrosis avanzada, cáncer, enfermedad celíaca e inflamatoria en estadios severos.
Pensé que mi desgaste tenía que ver con el sistema de salud argentino — público, saturado. En 2018 hice una rotación en el Hospital Clínic de Barcelona, uno de los mejores centros de Europa, para comprobarlo. Y descubrí que no era el sistema: hacer endoscopias o comparar qué torre de endoscopia era mejor no me generaba ningún interés. Ese no era mi lugar, ni en Argentina ni aquí.
Si estás leyendo esto, es posible que reconozcas algo parecido — no en tu profesión, sino en tu cuerpo: haber consultado a varios profesionales, escuchado que "es estrés" o que "todo está bien", y sentir que nadie te explica realmente qué te pasa.
Ese desencuentro con la medicina que había estudiado me llevó a formarme en Medicina China y Acupuntura, y en nutrición funcional — no para dejar atrás lo que sabía, sino porque necesitaba una mirada que sí me interesara sostener.
Hoy, en la primera visita, trabajamos tu historia completa: tu infancia, tu rutina actual, tu descanso, tu nivel de estrés — como un libro, no como un cuestionario. Muchas veces ahí aparecen conexiones que nadie te había señalado antes: una lumbalgia sostenida por el estrés y el mal descanso puede estar activando el mismo sistema nervioso que dispara tu hinchazón o tu reflujo. A partir de eso armamos un plan concreto, con nutrición, suplementación y acupuntura semanal — que mis pacientes describen como sentirse, por fin, acompañadas.
Trabajo especialmente con mujeres con síntomas digestivos — hinchazón, reflujo, SIBO, intestino irritable — que intuyen la conexión entre su cuerpo y su estrés, aunque nadie se las haya confirmado todavía.
Si te reconoces en esto, la primera visita es donde empezamos a ponerle nombre a lo que sientes.
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